
Matías es un hombre de unos 30 años que se gana la vida como comercial de una empresa aseguradora. La vida de Matías de lunes a viernes se centra en visitar a los clientes que su empresa tiene en la zona en la que está asignado, la Comunidad Valenciana, y en la captación de potenciales clientes. Debido a sus constantes viajes, Matías pernocta fuera de casa de lunes a jueves y no es hasta el viernes por la tarde cuando vuelva a su casa junto con su esposa Carmen.
Al principio de empezar a trabajar como comercial, alrededor de unos 3 años, todo para Matías era nuevo, conocía gente nueva a diario, dormía en ciudades o en pueblos distintos cada día y esto le encantaba porque producía en él una euforia contenida que iba alimentando las ganas de estar con Carmen. En esa época el sexo con ella era espectacular y satisfactorio.
Pasada esa época de felicidad laboral y sentimental el trabajo de Matías se vuelve tedioso y la relación con su esposa es poco gratificante. Matías parece un muerto en vida.
Un día lluvioso y con fuertes ráfagas de viento Matías esta conduciendo de un pueblo a otro para renovar un contrato con un cliente. Al entrar al pueblo y aminorar la velocidad, Matías mira el reloj y al ver que eran las cuatro en punto decide llamar a Carmen ya que es la hora cuando ella termina su jornada laboral. Pone el aparato de manos libres en el coche y se dispone a hablar con ella mientras conduce.
En un instante mientras deja atrás la calle principal del pueblo y se dispone a girar a la derecha, acerca su rostro en exceso al teléfono móvil ya que no escuchaba muy bien lo que le estaba diciendo Carmen, y dejando de ver por un momento la calle, escucha como algo empieza a rodar por el capó y el techo del coche y cae a la calzada. Matías frena el coche en seco. El teléfono móvil se cae de su carcasa al suelo y se pierde la comunicación con Carmen. Se revuelve en su asiento, mira de izquierda a derecha para ver si le ha visto alguien. El miedo se apodera de él y decide darse a la fuga.
Muy nervioso y excitado empieza a conducir por la autopista sin rumbo alguno hasta que decirse pararse en un pinar, alejado a unos 40 kilómetros del pueblo. Cuando se para decide adentrarse en el bosque como queriéndose esconder. Anda deprisa en línea recta pero a ninguna parte. Empieza a faltarle el aliento y un intenso dolor de cabeza empieza a desestabilizarle hasta que definitivamente cae al suelo y se desmaya.
Pasadas ya unos horas el frío le despierta. Matías se levanta del suelo y ligeramente aturdido camina de vuelta al coche. No sabe donde esta. Pone en funcionamiento el navegador portátil, ojea rápidamente su agenda para introducir la dirección del hotel donde debe hospedarse y se dirige allí.
Esa noche no duerme. A la mañana siguiente visita al cliente con el que había quedado la tarde anterior y renuevan el contrato. Se pasa el día escuchando las noticias locales para conocer si ha habido algún atropello o accidente en los pueblos del sur de la Comunidad Valencia que es donde estaba destinado hasta dentro de dos semanas. No escucha nada. No hay noticias.
Los días van pasando y sigue sin poder dormir y sin tener noticias de ningún atropello. En el trabajo la falta de sueño le va afectando en el trato con los clientes y en su humor. Algunos de los clientes llaman a la central para quejarse de la falta de profesionalidad de Matías y de su falta de interés.
Ése mismo día Matías discute con Carmen y ésta le echa en cara que la razón por la cual no puede dormir es porque quiere dejarla pero no sabe cómo. Después de esta conversación Matías decide quedarse el fin de semana en el mismo pueblo donde supuestamente ocurrió el accidente e investigar por su cuenta lo sucedido. Necesita dormir, no puede seguir así.
Después de 5 días sin dormir, una noche Matías decide bajar al bar del hotel y empezar a beber. En el bar conoce a dos prostitutas, Ángeles y Devora, que le acompañan a su habitación.
Ángeles es una chica joven, extremadamente guapa y debido a problemas familiares ejerce la prostitución de forma coyuntural. Devora es mayor que Ángeles, más experimentada y los años de calle le han permitido desarrollar una capacidad especial para desconfiar de los clientes y aprovecharse de ellos.
Se toman otra copa mas y hablando de todo un poco, Matías les cuenta el motivo por el cual está el allí. Las prostitutas le escuchan pero no le toman demasiado en serio. Por el efecto del alcohol las prostitutas negocian una tarifa relativamente alta que Matías acepta de buen grado y hacen un trío.
Terminado el acto sexual, Ángeles decide marcharse y Devora se queda en el cuarto con Matías. Él sigue sin dormir y ella le hace compañía bebiendo más alcohol y teniendo más sexo de forma brutal y salvaje. A la mañana siguiente ninguno de los dos ha dormido y desayunando en el bar del hotel, Devora le confiesa que presenció como su coche atropello a un niño. Matías le escucha atentamente pero esta tan cansado que ya difícilmente puede discernir lo que es real y verdad de lo que no lo es. Antes de irse Devora le pide más dinero por haber pasado toda la noche con él y Matías lo paga.
Saliendo del hotel Matías va al lugar de los hechos y no ve ningún frenazo y andando por la calzada se encuentra de nuevo, esta vez con Ángeles. Caminado por el pueblo Matías, desesperado y muy nervioso tras escuchar lo que le había dicho Devora horas antes, le pregunta a Ángeles si ha habido algún muerto últimamente en el pueblo causado por un accidente de tráfico.
Esta antes de nada le devuelve parte del dinero que le había pagado la noche anterior justificando que se habían aprovechado de él y le dice que no ha habido ningún muerto en el pueblo desde hacía más de un año. Que además se podía imaginar que Devora a lo mejor había aprovechado esa información para chantajearle o para sacarle más dinero. Él le responde que algo de dinero más si que le había pedido. Ángeles le advierte que se aleje de esa mujer. Después de un largo camino y al llegar al hotel Matías le pide a Ángeles que suba con él a la habitación.
Mientras suben las escaleras van cogidos de la mano, ella delante de él. Dentro de la habitación se van ayudando a quitarse la ropa y dulcemente se funden en un abrazo. El le confiesa que la vida que lleva no le hace feliz, ella le besa mientras le susurra al oído que no se preocupe de nada, que ya había pasado todo. Tumbados en la cama, como dos adolescentes, se miran fijamente y ella le dice que no sabe porque razón le quiere. Se besan de nuevo y mientras ella le acaricia el pelo, el se queda dormido.
A la mañana siguiente, según se despiertan, hacen el amor con pasión y ternura. Ángeles paga la factura del hotel mientras Matías le espera dentro del coche. Se marchan juntos.
|